martes, 1 de diciembre de 2009

El puente de la Araña: Trasfondo de nuestra realidad inmoral


No se logra entender como una decisión administrativa justificada de demoler un puente peatonal haya suscitado toda clase de reacciones negativas en su entorno; el puente José Eduardo Gnecco más conocido como La Araña, contaba con serios daños en su estructura (certificados por la Sociedad Colombiana de Arquitectos, y la Regional de Ingenieros) y el cual era una amenaza latente para peatones y vehículos.

La inconformidad de algún sector de la ciudadanía por tal demolición, convocó a una marcha a la que por mucho había 200 personas, la cual fue liderada por algunos “honorables” concejales y algunos medios de prensa que están en desacuerdo con las políticas expedidas por el Alcalde Distrital. El punto más alto de ebullición de estas protestas tuvo lugar el día sábado 21 de noviembre cuando se presentaron disturbios entre la Policía Nacional y un grupo de personas, que dejó como resultado 2 heridos y algunos daños materiales.

Aquí tenemos que ser muy claros, una cosa es que el Alcalde traté de planificar y reorganizar a una ciudad en la cual muchos de sus ciudadanos quieren seguir viviendo en el periodo paleozoico; y otra muy diferente es provocar situaciones incendiarias cada vez que el Burgomaestre tome una decisión, así esta sea acertada, ese boicoteo permanente y esta doble moral con la cual siempre se han manejado las cosas, en donde se esconden a la larga oscuros intereses, son elementos nocivos para la armonía de la ciudad.

Por que diablos la gente reacciona tan violentamente contra cualquier intensión de mejoramiento ciudadano, acá estamos ante un puente que no prestaba ningún servicio eficiente a la ciudadanía y al presentar daños estructurales nos encontrábamos ante una bomba de tiempo.

Cada uno de los revoltosos que participaron en estos hechos violentos deberán reflexionar el porqué de su conducta, es que acaso no piensan que con ello estamos dando pasos hacia atrás en la escala evolutiva de las civilizaciones, si seguimos empecinados en ver al mundo en blanco y negro nunca nos desarrollaremos como ciudad. Por esa intersección de la Carrera Quinta con la Avenida Santa Rita deberá pasar una línea del sistema estratégico de transporte (nuestro transmilenio criollo) por lo que el Puente de la Araña además de las suficientemente motivadas razones técnicas, estorbaba para la obra; entonces dejemos de darnos golpes en el pecho y quítense la máscara de repentina moralidad; es mejor entre todos tratar de sacar a Santa Marta adelante, no más talanqueras de unos ciudadanos que dicen de dientes para afuera querer a su ciudad pero que les encanta vivir en el más profundo de los submundos del Hades, si jalonamos todos para el mismo lado el progreso será cada día menos esquivo.

2 comentarios:

carmen dijo...

ya estamos en el 2011 y he sido casi atropellada infinidades de veces....

Javier Rangel ariza dijo...

Porque no construyen el puente de la araña en otro lugar de santa marta yo quiero verlo de nuevo y pasar por arriba